¿Cómo se descartan los desórdenes glomerulares e infecciosos durante la valoración?
Para normar una terapéutica efectiva, el especialista evalúa la presencia de proteinuria significativa y hematuria macro o microscópica, marcadores que suelen orientar el origen hacia una glomerulonefritis activa. Es imperativo analizar si el cuadro clínico se asocia a un síndrome nefrótico, caracterizado por edema y pérdida masiva de proteínas, o a un síndrome nefrítico, donde predomina la respuesta inflamatoria capilar. Asimismo, el protocolo descarta obstrucciones de la vía urinaria por cálculos renales, infecciones bacterianas agudas como la pielonefritis o anomalías de base genética como la enfermedad poliquística renal.

